El lago Riñihue antiguamente solía ser conocido como la laguna Anigua la cual en las últimas décadas ha sufrido cambios morfológicos grandes causado por grandes desmoranamientos por erosión natural y el terremoto, donde el lago Riñihue se hizo embalse salvando gran parte del territorio valdiviano, a pesar de que el agua creció de tal forma que se llevó gran parte de la ribera del río San Pedro y sus efluentes.
La entrada al lago es liberada para todo público. Además encontrarás diversidad de opciones de camping, cabañas y zonas para la alimentación en playas escondidas en diferentes poblados ribereños como la zona «playa de flor del lago» por la ruta T- 47 y conocer el Portal de Piedras ubicado en el Salto Meada de Yegua.
El Riñihuazo
Después del poderoso terremoto del 22 de mayo de 1960, que sacudió la zona centro sur del país, el tsunami resultante devastó extensas áreas costeras en la cuenca del Pacífico. Posteriormente, la erupción del volcán Puyehue añadió otra capa de peligro a la ya afectada región de los Ríos. Las áreas cercanas al lago Riñihue comenzaron a inundarse debido al aumento del nivel del agua, marcando el inicio del fenómeno conocido como Riñihuazo. ¿Pero qué causó este aumento en el nivel del lago Riñihue? El terremoto provocó la obstrucción del desagüe del lago debido al considerable desprendimiento de material en las laderas del río San Pedro, por donde el lago drena. Se habla de remociones en masa y licuefacción, fenómenos que alteran el estado del suelo de sólido a líquido en ciertas condiciones. En el curso del río San Pedro, se formaron tres presas, también llamadas tacos, que bloquearon el flujo del agua. Estas presas tenían aproximadamente 20 metros de altura sobre el nivel del lago, obstruyendo 3 km a lo largo del río. Sin una salida para el agua, el nivel del lago aumentaba varios centímetros al día (entre 20 y 70 cm/día), inundando todo a su alrededor. Se temía que el desbordamiento del lago eventualmente superaría las presas, desencadenando una violenta ola de escombros que destruiría todo a su paso aguas abajo. Para comprender la magnitud del inminente desastre, es necesario conocer la geografía del lugar. El lago Riñihue, ubicado en la precordillera, recibe las aguas de siete lagos, seis en el lado chileno y uno en Argentina. La zona del desagüe tiene suelos principalmente sedimentarios, como arenas finas, gravas, depósitos aluviales y morrenas. En el cauce del río San Pedro, que desemboca en el Riñihue, se encuentran las ciudades de Los Lagos y Valdivia (a través del famoso río Calle-Calle). Su desbordamiento representaba una peligrosa amenaza. Cuando el nivel alcanzara un punto crítico, la presión del agua en el lago podría colapsar alguna de las presas cerca de la zona de desagüe. Se estimó un caudal de 20,000 m3/s, unas 20 veces más que el Bío-Bío o alrededor de 150 veces el Maipo. 20,000 m3/s de agua, lodo, rocas, árboles y escombros. Una gran ola que arrasaría todo a su paso en pocas horas. Hubo registros de un evento similar en el pasado. El 16 de diciembre de 1575, un terremoto bloqueó el desagüe del Riñihue. En abril del año siguiente, una ola de escombros arrasó la fortaleza de Valdivia. Casi 400 años después, era crucial evitar una catástrofe de tales proporciones. Sin perder tiempo, obreros, vecinos, brigadas militares, ingenieros, técnicos, y empresas privadas iniciaron lo que se conocería como la epopeya del Riñihue. Se debían crear canales auxiliares para desviar el agua acumulada, modificar el curso del río San Pedro y reducir la altura de la presa más grande de 24 a 15 metros. El caudal resultante debía ser suficiente para que la inundación en los pueblos aguas abajo fuera lenta y controlada. El trabajo era arduo y urgente. Construir barreras defensoras en áreas pobladas, evacuar a la población bajo la cota de 8 metros cerca del río, cavar canales auxiliares, dinamitar obstáculos grandes, estabilizar sectores para el canal auxiliar, desviar aguas de los ríos afluentes del lago Riñihue, y establecer un sistema de comunicación eficaz entre los habitantes. Nada fue sencillo. La lluvia convertía todo en barro, impidiendo el uso de maquinaria y obligando a trabajar con palas, picotas y baldes. El frío y las réplicas constantes del terremoto eran parte de la cotidianidad. Algunos tramos del obstáculo eran de arena, por lo que fue necesario empalizar sectores. En zonas con rocas más duras, se recurrió a la dinamita o a cargas explosivas, con el lamentable fallecimiento de un obrero como consecuencia de una explosión. Hubo numerosos obstáculos y discusiones técnicas. Centenares de personas trabajaron incansablemente, día y noche, sin descanso. La culminación del Riñihuazo… Finalmente, después de poco más de dos meses de trabajo titánico, el 24 de julio de 1960 se abrió el canal auxiliar del tercer taco (el de mayor tamaño), permitiendo que el río fluyera por su nuevo curso. Se calcula que el río no superó el caudal de 7,400 m3/s, y la inundación en las áreas aguas abajo fue suave, sin pérdida de vidas humanas. El Riñihuazo concluyó con una hazaña de ingeniería monumental que evitó una catástrofe a pesar de las innumerables dificultades. Lamentablemente, hoy en día, se recuerda poco esta proeza. Tras el Riñihuazo, se inició la reconstrucción de Valdivia, Los Lagos y otros pueblos de la zona. Hoy en día, la resistencia al mega proyecto de la empresa Colbún S.A. se basa en la consideración de que instalar una presa de casi 60 metros de altura en las laderas del río San Pedro, con historial histórico de inestabilidad, sería una irresponsabilidad. Muchos adultos y adultas mayores que vivieron el Riñihuazo recuerdan con temor esos meses de incertidumbre. La historia del Riñihuazo se detalla en el documental «La Respuesta», disponible en YouTube, y también se documenta en el libro «La hazaña del Riñihue» de Don Leopoldo Castedo.